Dos personas jovenes manejan sus telefonos movilesActualmente, las aseguradoras administran más de 215.000 millones de euros de sus clientes. De esta cantidad, 175.000 millones están invertidos en seguros de vida-ahorro, y otros 40.000 millones en planes de pensiones gestionados por compañías de seguros.

Las modalidades de ahorro son varias y con terminología poco conocida: planes de previsión asegurados (PPA), seguros de rentas vitalicias, planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), unit-linked

El denominador común de todos estos productos es que, junto con la base de ahorro (aportar un capital para que genere un rendimiento), hay asociado un seguro de vida, que se indemnizará a los herederos en caso de fallecimiento del ahorrador, junto con el capital ahorrado en ese caso. Cada uno de los formatos es conveniente para una determinada situación vital.

A la hora de elegir el producto adecuado hay que tener en cuenta la rentabilidad ofrecida y las coberturas aseguradoras que lleva aparejada la póliza.

1. Rentas vitalicias

La renta vitalicia permite al cliente invertir un capital inicial y a cambio obtener el compromiso de la aseguradora de abonarle un renta mensual garantizada el resto de su vida.

Una de las grandes ventajas de las rentas vitalicias es su tributación, puesto que solo un porcentaje de la renta percibida tiene que pagar el IRPF. Para los mayores de 70 años, tan solo el 8% de esos ingresos por el seguro de renta vitalicia abona el Impuesto de la Renta. Para los recién jubilados (de 66 a 69 años), tributa tan solo el 20%.


2. Capitales diferidos

Los seguro de capitales diferidos están diseñados para que las empresas ofrezcan a sus empleados un paquete retributivo diferido, asociado a su jubilación o supervivencia a una fecha determinada.

En España hay 3,5 millones de personas aseguradas con esta modalidad de póliza, y el dinero que acumulan es de 46.600 millones de euros.

3. ‘Unit-linked’

Este es el tercer producto más importante dentro del ámbito de los seguros de vida-ahorro (más de 13.000 millones de euros), y el que tiene un menor componente asegurador y un mayor componente financiero. Se trata de una póliza que invierte en fondos de inversión, y donde el tomador del seguro asume todo el riesgo de la inversión. Con las caídas trepidantes de las rentabilidades en la renta fija, las aseguradoras cada vez tienen más difícil ofrecer rendimientos atractivos en las rentas vitalicias, así que están optando por aumentar las ventas de los seguros con riesgo tomador (conocidos como unit-linked).

El que los unit-linked sean productos donde el tomador asume el riesgo no quiere decir que tengan que ser productos de mucho riesgo. De hecho, los fondos de inversión que funcionan como activo subyacente pueden ser de cualquier categoría: desde productos que invierten todo en Bolsas emergentes, a fondos monetarios que solo compran depósitos y renta fija a muy corto plazo, por lo que corren muchos menos riesgos.

4. Pias

Los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) son un híbrido entre un planes de pensiones y un seguro de vida-ahorro. Se trata de un instrumento de ahorro-previsión a largo plazo que permite constituir una renta vitalicia asegurada y tiene como finalidad ir pagando primas para acumular un capital a lo largo del tiempo, que servirá como complemento a la pensión pública. La principal diferencia con los planes de pensiones y los PPA es que no hay que esperar hasta la jubilación para percibir la renta acumulada.

Desde el punto de vista fiscal, las primas pagadas no reducen la base imponible del IRPF y, por ello, no tiene beneficios fiscales durante la etapa de ahorro. En cambio, cuando se cobra la prestación como renta vitalicia, los rendimientos generados están exentos de impuestos, siempre que se cumplan los siguientes requisitos: que el cobro de la renta empiece como mínimo cinco años más tarde –a contar desde el pago de la primera prima–; que el tomador del seguro, asegurado y beneficiario sean la misma persona y que las primas pagadas no superen los siguientes límites: 8.000 euros anuales y hasta un total acumulado de 240.000 euros.

Durante el último año han tenido una fuerte expansión, con tasas de crecimiento de más del 30%, y ya acumulan cerca de 10.000 millones de euros de activos bajo gestión.

Hay dos modelos básicos de PIAS: los que se comprometen al pago de una rentabilidad fija garantizada, y los que no tienen esa garantía. A la hora de analizar cuáles es el PIAS más atractivo hay que tener en cuenta que las comparativas de Global Actuarial han señalado que las aseguradoras suelen ofrecer mejores rendimientos que los bancos.
5. PPA

Tanto los PPA como los PIAS son seguros de ahorro a largo plazo que aseguran a la persona que los contrata una rentabilidad, junto con diferentes ventajas fiscales. En el caso de los PPA, permiten al asegurador reducir la base imponible del IRPF. A cambio el capital acumulado solo podrá rescatarse en el momento de la jubilación (o en situaciones de enfermedad grave, desempleo…).

La mejor forma de entender su funcionamiento es que se trata del equivalente a los planes de pensiones, con unas ventajas y limitaciones muy similares, pero en un formato de seguro.
6. Planes ahorro 5

Los seguros individuales de ahorro sistemático (sialp, también conocidos como planes ahorro 5) son el último producto de vida-ahorro que ha incorporado el sector asegurador a su catálogo. Este formato surgió con la última reforma fiscal, y permite a los particulares tener una exención fiscal para las aportaciones que hagan hasta 5.000 euros, siempre que mantengan la inversión durante un periodo de cinco años. El rescate se puede solicitar a partir del primer año.

Desde que se puso en marcha esta figura, a comienzos de 2015, los planes ahorro 5 han logrado atraer más de 1.700 millones de euros de los ahorradores. Más de 500.000 personas tienen contratada esta modalidad de seguro (si se tiene en cuenta su formato bancario, la implantación es mucho mayor).

El activo subyacente del plan ahorro 5 puede variar, pero la compañía aseguradora tiene que garantizar como mínimo el 85% de la inversión. Este perfil conservador hace que, dados los bajos tipos de interés actuales, los rendimientos que puede ofrecer este producto en la actualidad sean especialmente bajos.

En función de la aseguradora, la rentabilidad que ofrecen los Sialp oscila entre el 0,5% y el 1%. En algunos casos, el producto incluye una “participación en beneficios”.

 

(La información para elaborar esta entrada ha sido tomada del diario económico Cinco Días, artículo de Manuel Moreno Mendieta)